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velocidad. Pero eso será en 2008 y el
presente pasa por Colombia. La
representación asturiana que se unió ayer a
la concentración del grupo nacional en
Navarra aúna veteranía con juventud. Una
receta a partes iguales. Experiencia y
precocidad al 50%.
Fernando
Mejía, con sólo 22 años, es uno de los
'viejos' del grupo astur. Cali es su segunda
experiencia mundialista. El velocista del
Astur Patín tiene la doble nacionalidad y
vivirá la competición de una manera muy
especial, tanto la colombiana como la
asturiana en 2008. «Voy a darlo todo en los
dos sitios porque corro en ambos en casa»,
reconoce el deportista. El año pasado vivió
su bautismo de fuego en una prueba
mundialista. Fue la primera toma de contacto
con una realidad muy diferente a lo que
había experimentado hasta la fecha: «No
tiene nada que ver con un Europeo. Es una
competición muy dura y hay mucha
experiencia. De todas formas, vamos intentar
aspirar a lo máximo».
Pero la
realidad deportiva dice que las medallas
están muy caras en Cali. España lo tendrá
muy complicado. Colombia, Nueva Zelanda,
Italia, Francia y Estados Unidos son
demasiados candidatos para muy pocos
galardones. En principio, el equipo que
entrena el argentino Carlos Lugea tiene muy
difícil hacerse un hueco en una final que se
presume bastante competida, pero los
asturianos de la selección no renuncian a
nada. «Opciones reales no sé si tenemos,
pero intentaremos meternos en las finales»,
afirma Mejía. Espíritu de lucha no falta.
Sheila
Posada también estará en Cali. Es la
patinadora con más experiencia del grupo, a
pesar de que su DNI delata su juventud:
tiene veinte años.
En su
trayectoria ya lleva tres mundiales a
cuestas. Italia, China y Corea. Ahora, llega
Colombia. Todo un conocimiento que acumulan
las ruedas de sus patines y que será muy
valioso para la expedición que viaja a Cali.
El haber estado en esas citas mundialistas
le lleva a ser tremendamente franca a la
hora de analizar las opciones de España. Y
justifica con claridad las razones de que
otras selecciones sean las favoritas.
En otros
países, explica esta joven gijonesa, el
patinaje es una tradición, un deporte que
atrae a las masas. No como en España. Las
desigualdades entre las diferentes
selecciones son muchas y ella lo sabe muy
bien. «No se puede aspirar a medalla.
Colombia, por ejemplo, entrena ocho horas
diarias mientras nosotros entrenamos sólo
dos. Tienen su sueldo y están muy
profesionalizados», resume.
En buena forma
A pesar de
esta circunstancia, la selección nacional no
se deja amedrentar. Una experiencia
mundialista es algo irrepetible. España
viaja a Cali sin ninguna presión y con el
objetivo de dar alguna sorpresa. De hecho,
Sheila Posada llega al Mundial en un estado
de forma impresionante. En los campeonatos
de España, la gijonesa consiguió el récord
de los 200 metros y en Europa logró dos
cuartos puestos, uno de ellos por equipos.
Lorena
Iglesias y Jorge Fernández son los otros dos
vértices del cuadrado asturiano. Son los
patinadores más jóvenes, quizás por ese
motivo se muestran como los más tímidos del
grupo. Cali será su primera cita
mundialista. Lorena todavía no ha tenido
tiempo de asimilar la llamada de Carlos
Lugea convocándola.
«Cuando
llegue allí empezaré a ponerme histérica»,
reconoce la patinadora gijonesa. Ese
hormigueo le llegará pronto porque mañana
ponen rumbo a la ciudad colombiana. «Es una
prueba más profesional que un europeo. Mi
meta es coger experiencia, disfrutar y
aprender a moverme dentro del grupo»,
apunta. El benjamín del grupo, Jorge
Fernández, tiene un objetivo similar: «Voy a
ver el ritmo que hay y como es un mundial». |