Lunes, 13 de Agosto de 2007
:: Los cuatro patinadores asturianos son entrevistados para El Comercio

Los patinadores asturianos posan para la imagen, para las entrevista para el periódico asturiano, El Comercio © El Comercio Digital
Cuatro asturianos con billete a Colombia. Cuatro pares de patines en el equipaje. Fernando Mejía, Sheila Posada, Lorena Iglesias y Jorge Fernández se van a hacer las 'américas'. El cuarteto del Principado participará con la selección nacional en el Campeonato del Mundo de Patinaje de Velocidad que se celebra, del 17 al 25 de agosto, en Cali.

En la ciudad colombiana, además, Gijón recogerá el testigo de la competición mundialista para convertirse, el próximo año, en la capital mundial del patinaje

de velocidad. Pero eso será en 2008 y el presente pasa por Colombia. La representación asturiana que se unió ayer a la concentración del grupo nacional en Navarra aúna veteranía con juventud. Una receta a partes iguales. Experiencia y precocidad al 50%.

Fernando Mejía, con sólo 22 años, es uno de los 'viejos' del grupo astur. Cali es su segunda experiencia mundialista. El velocista del Astur Patín tiene la doble nacionalidad y vivirá la competición de una manera muy especial, tanto la colombiana como la asturiana en 2008. «Voy a darlo todo en los dos sitios porque corro en ambos en casa», reconoce el deportista. El año pasado vivió su bautismo de fuego en una prueba mundialista. Fue la primera toma de contacto con una realidad muy diferente a lo que había experimentado hasta la fecha: «No tiene nada que ver con un Europeo. Es una competición muy dura y hay mucha experiencia. De todas formas, vamos intentar aspirar a lo máximo».

Pero la realidad deportiva dice que las medallas están muy caras en Cali. España lo tendrá muy complicado. Colombia, Nueva Zelanda, Italia, Francia y Estados Unidos son demasiados candidatos para muy pocos galardones. En principio, el equipo que entrena el argentino Carlos Lugea tiene muy difícil hacerse un hueco en una final que se presume bastante competida, pero los asturianos de la selección no renuncian a nada. «Opciones reales no sé si tenemos, pero intentaremos meternos en las finales», afirma Mejía. Espíritu de lucha no falta.

Sheila Posada también estará en Cali. Es la patinadora con más experiencia del grupo, a pesar de que su DNI delata su juventud: tiene veinte años.

En su trayectoria ya lleva tres mundiales a cuestas. Italia, China y Corea. Ahora, llega Colombia. Todo un conocimiento que acumulan las ruedas de sus patines y que será muy valioso para la expedición que viaja a Cali. El haber estado en esas citas mundialistas le lleva a ser tremendamente franca a la hora de analizar las opciones de España. Y justifica con claridad las razones de que otras selecciones sean las favoritas.

En otros países, explica esta joven gijonesa, el patinaje es una tradición, un deporte que atrae a las masas. No como en España. Las desigualdades entre las diferentes selecciones son muchas y ella lo sabe muy bien. «No se puede aspirar a medalla. Colombia, por ejemplo, entrena ocho horas diarias mientras nosotros entrenamos sólo dos. Tienen su sueldo y están muy profesionalizados», resume.

En buena forma

A pesar de esta circunstancia, la selección nacional no se deja amedrentar. Una experiencia mundialista es algo irrepetible. España viaja a Cali sin ninguna presión y con el objetivo de dar alguna sorpresa. De hecho, Sheila Posada llega al Mundial en un estado de forma impresionante. En los campeonatos de España, la gijonesa consiguió el récord de los 200 metros y en Europa logró dos cuartos puestos, uno de ellos por equipos.

Lorena Iglesias y Jorge Fernández son los otros dos vértices del cuadrado asturiano. Son los patinadores más jóvenes, quizás por ese motivo se muestran como los más tímidos del grupo. Cali será su primera cita mundialista. Lorena todavía no ha tenido tiempo de asimilar la llamada de Carlos Lugea convocándola.

«Cuando llegue allí empezaré a ponerme histérica», reconoce la patinadora gijonesa. Ese hormigueo le llegará pronto porque mañana ponen rumbo a la ciudad colombiana. «Es una prueba más profesional que un europeo. Mi meta es coger experiencia, disfrutar y aprender a moverme dentro del grupo», apunta. El benjamín del grupo, Jorge Fernández, tiene un objetivo similar: «Voy a ver el ritmo que hay y como es un mundial».