# Un italiano
y un mexicano que nunca habían patinado completaron la ruta
jacobea desde Roncesvalles
Dos peregrinos
hacen el camino de Santiago en tan solo nueve días en
patines
Cuando
Luis Vera, un estudiante mexicano de intercambio que
reside en Madrid, decidió que no podía regresar a su
país sin visitar la tumba del apóstol Santiago, nunca
imaginó que su entrada en Compostela iría tan rodada.
La idea surgió de su compañero de piso, Christian, un
italiano que estudia Educación Física por medio de una
beca Erasmus. «Yo no sabía patinar, pero Christian me
dijo que solo me acompañaría si íbamos los dos con
patines», explica Luis.
Comenzaron a preparar el viaje y el pasado 9 de
febrero partían desde Roncesvalles con destino a la
capital gallega. El periplo de Luis se presumía
complicado en su primer tramo. Además de tener
dificultades para mantenerse en pie y avanzar, pronto
se sumó la nieve que cubría todo el paisaje y que
pedía a gritos unos esquís para facilitar el
desplazamiento. Mientras para él patinar con aquellas
condiciones meteorológicas resultaba una odisea, su
atlético compañero de viaje disfrutaba del entorno.
«Yo veía que a Luis le costaba mantenerse en pie y no
podía dejar de reírme, y la verdad es que me hizo el
viaje muy divertido», relata Christian.
Pero cuando
se había consumido la mitad de la aventura, el italiano pudo
comprobar que su compañero comenzaba a demostrar más soltura
con los patines. Aun así, Luis no podía evitar perder el
equilibrio en ciertas ocasiones y su cuerpo sumaba a cada
tramo más magulladuras. «Ya en Galicia, una camarera
brasileña me preguntó si me había peleado con un tigre»,
recuerda divertido.
A pesar de
los patinazos, ?Christian y Luis consumaron ayer su pequeño
milagro, a base de técnica el primero, y de fe el segundo.
El mexicano se emocionó escuchando la misa, y el italiano,
comiendo una merecida ración de pulpo.